jueves, 7 de mayo de 2015

Sobre el cuerpo etéreo del animal

Sobre el cuerpo etéreo del animal


La ocupación con la ciencia espiritual da tales expresiones, a través de las cuales uno se sumerge en lo real, en la realidad, en lo verdadero, a través de lo cual aprende a comprender eso verdadero.  El materialismo no da ninguna expresión, da solamente sombras de esas expresiones. ¿Dónde se puede comprender esto en el materialismo? ¿Cómo obtenemos claridad en la diferencia entre la cabeza del hombre y el resto del organismo? O como puede comprender el materialismo lo siguiente. Tomemos una expresión que es infinitamente importante. Sabemos que el hombre tiene su cuerpo físico, su cuerpo etéreo, su cuerpo astral. Vemos al animal, es interesante observar animales cuando han pastado en la campiña, se han saciado y están echados y digieren. Es interesante observarlos. ¿Por qué? Porque el animal se ha retirado completamente a su cuerpo astral y a su cuerpo etéreo. Y en definitiva ¿qué hace el alma del animal cuando está digiriendo?  Con un infinito sentimiento de bienestar el alma toma parte de lo que ocurre en el cuerpo, se mira a sí misma. Está echada y se mira a sí misma durante la digestión con un infinito sentimiento de bienestar lo mira, el bienestar en el animal es enorme, es gigante. Interesante es ver una vaca digerir y verlo espiritualmente cuando está así echada y se ve en su interior realmente todos los procesos que allí suceden, mientras los nutrientes son tomadas por el estómago y del estómago son conducidas a todas las otras partes del cuerpo. Esto es lo que mira el animal con interno placer porque hay una correspondencia profunda entre su cuerpo astral y su cuerpo etéreo. El cuerpo astral vive en aquello que el cuerpo etéreo espeja de los procesos físico-químicos a través de los cuales se conducen las sustancias alimenticias a través del organismo. Esto es todo un mundo al cual la vaca mira, el cual la vaca ve! Claro que el mundo está sólo compuesto por la vaca y sus procesos, los que en ella suceden. Cuando todo aquello que el cuerpo astral percibe en el cuerpo etéreo y ella lo percibe, son procesos de todo el entorno que es la esfera de la vaca, así todo se amplía, se hace tan grande para la conciencia de la vaca, como es de grande nuestra conciencia mientras llega al firmamento. Yo debiera dibujar a ustedes los procesos que ocurren  entre el estómago la vaca y el resto del organismo como una esfera enorme que se desenvuelve, desarrolla hacia la lejanía, mientras para la vaca solo hay vaca-cosmos, está allí pero es de gran tamaño.
Esto no es una broma, esto es así, la vaca se siente enormemente elevada cuando ella se ve como su cosmos. Allí se ve concretamente dentro de la naturaleza de los animales. Pues porque el hombre tiene su yo, separa este yo al cuerpo astral de su profunda unión con el cuerpo etéreo y en este cuerpo astral con el cuerpo etéreo más que en el ejemplo de la vaca. Se lo arranca. Y por ello se le ha sacado al hombre, cuando el digiere su comida, poder visualizar totalmente todo el proceso digestivo del cosmos. Para él queda todo en el inconsciente. Contrariamente el yo se limita por su actividad, limita sus impulsos del cuerpo etéreo, de manera tal que estos quedan solamente en el ámbito de los órganos de los sentidos que son captados por el cuerpo astral. De tal manera el animal vive como totalidad con su cuerpo astral, en el hombre se concentra solamente en los órganos de los sentidos. A través de ello el proceso de los sentidos en el hombre es tan grande así como en ciertos momentos es el proceso animal.
 En un cierto sentido es una incapacidad que el hombre cuando comienza su siesta no pueda ver ensoñadoramente su proceso digestivo pues él vería la totalidad del mundo. Pero este mundo por el yo es retirado del cuerpo astral del hombre y le deja ver sólo aquello como cosmos que se vivencia en los órganos de los sentidos mismos.

Rudolf Steiner. Obras completas GA 273 Párrafo sobre el cuerpo etéreo del animal

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