miércoles, 12 de abril de 2017

La fiesta de la luz, el recuerdo a Saint Martin de Tours. las canciones infantiles y la Vía Láctea

 Las estrellas regalan su fuego. Para nosotros. Sus selvas de ojos titilantes, sus blancas hogueras, refulgen desde las vértebras del cosmos. ¿Por qué no asombrarse, otra vez, o alguna vez, frente a las polifonías de las luces estelares, enigmáticas? El hombre contemporáneo palpita dentro de las murallas plásticas de la gran urbe moderna. Puede existir, acaso cree poder existir, sin universo. Pero nuestros pulmones respiran junto al asfalto, y cerca del corazón ígneo de alguna estrella. Sí. ¿Por qué no asombrarnos ante la Vía Láctea? Para esto, seguiremos a Brian Swimme, doctor en cosmología, matemático ( y quizá poeta) en un radiante texto que nos estimulará a meditar en aquello que se pierde cuando no vive en nosotros una asombrada conciencia ante el cosmos. Swimme nos dice que " el  principio y el fin es un encuentro primario con el gran abismo de belleza que llamamos universo. No tener esos momentos de admiración, no preguntarse acerca de tal majestad, no vivir cada día -!al menos por un momento!- flotando dentro de un misterio colosal e íntimo, es vivir una vida carenciada.   
 Sí, quizá, por eso, está noche, ante la Vía Láctea...podamos iluminarnos como los niños con sus faroles y sus canciones de Invierno

















Alumbrando la orilla del río
como estrellas en un cielo azul
farolitos de lindos colores
titilando regalan su luz.

Y la Luna se asoma creciente
en el cielo parece volar
con el viento del sur
con la bruma del mar 
con los niños que adoran cantar

De la Fiesta de los farolitos en "Cuarto Creciente




En su vida de soldado al servicio del Bien comparte su capa de
abrigada de lana haciendo de ella dos con su espada y entrega
una mtad al indigente quien a la vera del camino tirita y sufre la inclemencias de la naturaleza.posteriormente será San Martín obispo de Tours, quien ha aprendido a entregar luz.

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