martes, 26 de diciembre de 2017

Nochebuena

Desde el año 1965 y hasta el 2015 cada Nochebuena fue un despertar al relato navideño. La abuela Ilse  tenía su sala de estar cerrada con llave...los que llegaban esperaban en la entrada de la casa la cual se encontraba iluminada por un cálido vitral, un sol entre amarillos celestes y naranjas..
Y al escuchar el sonido del repiqueteo de una melodiosa campanita se abría la puerta y veíamos las maravilla.
Un abeto adornado con hermosas letras doradas y cada rama tenía una vela de cera de abejas encendida, todo olía a miel, a dulzura. una mesita baja contenía  un par de hermosos platos con masas horneadas en casa con clavo de olor, el cardamomo, la pimienta y las uvas pasas, este aroma se esparcía en el aire caldeado por la pequeñas llamas.

















Unas copas se encontraban sobre una bandeja, allí la abuela nos serviría para un brindis solemne, su champagne personal, jugo de manzanas aromatizada con clavo de olor, canela, con jugo de limón y agua gasificada. Una delicia en el recuerdo. Nada sabía tan gustoso como ese champagne.
Las sillas estaban ya ordenadas para que nos sentaramos alrrededor del sillón de la abuela, previo al placer de brindar. Se encendía una vela y ella tenía un pequeño libro con bellas imágenes y allí en él dos relatos que nos leía con devoción, y con serena devoción escuchábamos.
Del Nuevo Testamento San Lucas II 1-19 y San Mateo I 18-25 y II 1-12 El Nacimiento según Lucas y según Mateo, la anunciación a los pastores y la visita de los magos. Para nosotros no quedaba ninguna duda que eran los nacimientos, dos, y dos visitas sagradas de un tiempo de eones para no olvidar y llevar en el corazón.
La abuela tocaba muy bien aún el piano y ya tenía todo preparado unas hojas con villancicos para cada uno, los mayores podían leer de las notas musicales por encima de la pianista, los niños a su derecha e izquierda. el abuelo Francisco traía su sillón y se sentaba en la puerta de la biblioteca donde también estaba el piano y ahora creo firmemente para poder oír bien y admirarnos así, fervorosos con las hermosas melodías que también él escuchase y cantase en su niñez.
Cuando cantaba nos gustaba su voz llena de alegría y bondad, así igual era la del abuela.
Pasaron los años y la abuela una Nochebuena le dió su lugar a Wolfram diciéndole que ya podría él practicar para todos nosotros y ella podría escuchar su linda voz. Durante muchos años en la escuela Waldorf se representaba La Pastorela de Oberufer y allí maestras y maestros cantaban, también Wolfram, diferentes roles, una vez, lo recuerdo con cariño, cantó las canciones de San José a su esposa María madre de Dios.
Luego del fallecimiento de Don Francisco ya todos jóvenes y universitarios aún ibamos de Ilse para Nochebuena Wolfram leía y cantábamos aunque las manos al piano ya no tenían la destreza... Cuando las familias comenzaron a festejar en sus propios hogares, la alegría de Ilse fue cuando Wolfram la sorprendió y tocó los villancivos en su amado violín, el que tenía la cabecita de ángel, y hoy se encuentra en otra escuela Waldort en Luz del Sol y Perito Moreno.
Posteriormente leíamos y cantábamos nosotros dos en nuestra casa de La Loma y también escuchábamos al violín las melodías y canciones de La Pastorela de Oberufer. Ahora en el correr del tiempo yo leía los Evangelios y cantábamos del recuerdo sin música, Ya las manos no están para el violín, decía Wolfram y aún cantaba con linda voz y su entonación era la justa, unos años antes había ido a cantar con una profesora, una soprano del teatro Colón,  para mejorar su oído y su impostación vocal.
Luego en 2015 para Asención también Wolfram hizo su camino final al mundo espiritual, justo un año después que su hermano Markus y mi cuñada Añuska,  aquellos junto a los cuales hemos cantado tantos años. Ahora he escrito este relato y he leído hoy Martes 26 de Diciembre 2017 San Lucas y San Mateo para recuerdo de una de las noches santas, las que van de Nochebuena a Epifanía del Señor, también Epifanía será el día de Los tres Magos de Oriente.

La Loma . Martes 26 de Diciembre de 2017
Tatiana Schneider Czerniczyniec





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