jueves, 16 de mayo de 2019

La importancia del juego libre


El juego libre de vez en cuando


Durante mucho tiempo, el juego libre se ha dejado de lado en aras de alfabetizar y enseñar aritmética de forma temprana. Y hasta hace pocos años no se ha vuelto a valorar el juego libre. Pero, ¿realmente se ve y se ha entendido lo que significa para el niño? Como padres y educadores, ¿cómo enfocamos el juego libre? ¿Qué representa para nosotros?
A veces me sonrío cuando observo a niños y niñas jugando absortos. Hay muchos elementos similares o iguales a los de mi infancia. Se dan los mismos giros, gestos, procesos, interacciones, diálogos. Incluso cuando escucho a los mayores hablando de cómo solían jugar, me doy cuenta de lo mucho que tenemos en común.
En el juego libre de niños y niñas de todas partes, en otros países y sociedades, vemos estructuras y elementos básicos similares. Las culturas vienen y van pero la forma y la cualidad arquetípicas y primordiales del juego libre se antojan atemporales. Es algo universal.
Sin embargo, parece que hay mucho que está cambiando. Por ejemplo, el material y la cantidad de juguetes cambian junto con los cambios sociales. No obstante, veo que los temas básicos, con variaciones, son recurrentes: jugar a papás y a mamás, excavar y construir, ir al trabajo, cuidar de algo, correr aventuras por ejemplo saliendo de viaje, etc.
El hecho que siempre sea el mismo, y con lo que hemos definido el elemento crucial del juego libre, es una posibilidad única para el niño de expresarse, actuar en el mundo, entender, crear, hacer frente a problemas, descubrir, imitar, intentar de nuevo y, en consecuencia, desarrollarse. Es una oportunidad de estar en contacto con uno mismo y con el mundo.
Personalmente, considero que es importante distinguir la cualidad básica, primordial, del juego libre (1). Primordial en sentido de que todos los niños y niñas de todo el mundo siempre juegan así en primera instancia.
Para que una criatura juegue, tiene que tener cubiertas sus necesidades básicas. Debe sentirse segura y parte de una comunidad que la tenga en cuenta. El juego libre es una expresión de autonomía y creatividad y hay que permitir que se produzca sin que tenga que responder a ninguna expectativa. Solo entonces la criatura será libre en el juego.
Para el niño, jugar es una forma de expresarse, el primer «lenguaje» que conoce antes de adquirir la lengua materna oral. Por decirlo así, el lenguaje del ancestro primitivo.
Así pues, la cualidad primordial del juego libre es el terreno en el que el juego crece y evoluciona de acuerdo con la cultura del entorno. Cuando hablo del juego, me refiero a estacualidad del juego, no a las formas culturalmente definidas de juego y juegos como el fútbol, el ajedrez, los juegos digitales o cualquier otro juego con normas establecidas, definidas por los adultos.
Todos los niños juegan según lo que ven y experimentan en su entorno. La impronta cultural de cada forma de juego varía en función de los tiempos y la sociedad y por eso es secundaria en la conexión con la cualidad del juego. Puede que las criaturas jueguen a granjeros, a guerras, a ser una familia de perros, a Minecraft en el «mundo real», etc. Este aspecto cultural es como un filtro particular que hace que el juego y el mundo sean más coloridos.
Si nos centramos demasiado en estos aspectos exteriores de cualquier forma de juego, fácilmente nos olvidamos de lo esencial. Para percibir lo que es esencial, tenemos que mirar más allá de la impronta cultural, incluso la «cultura Waldorf». Incluso si una sala de juegos ha sido planificada y organizada con mucho esmero, jamás será suficiente para ver y experimentar el elemento esencial del juego.
Debemos fijarnos con mayor profundidad si queremos percibir al niño en su cualidad «antigua» de jugar y si queremos verlo nuevamente.¿Qué me muestra el niño? ¿Qué me dice hoy a través del juego? ¿Entiendo su lenguaje? ¿Qué le mueve?
En mi práctica educativa, cada vez más, veo niños que ya no quedan absortos por el juego o, para ser precisa, cuya conexión con la cualidad primordial del juego ha sido enmascarada. Sus secuencias de juego son cortas y agitadas, no encuentran continuidad ni «relato». Toman algo, lo dejan otra vez y toman lo siguiente; no son capaces de entretenerse jugando.
Su juego consiste en «contar» más que en «recontar», es una secuencia de afecto y efecto. Así es como Byung-Chul Han describe un fenómeno actual de nuestro «capitalismo de las emociones», que puede ir tan lejos hasta que los niños molesten y destruyan sin descanso. (2)
¿Cómo nos acercamos a los niños? ¿Mantengo en mí misma la paz, la calma necesaria para quedar absorta por el juego? ¿Estoy, yo misma, conectada al juego de forma que irradio una cualidad atractiva? ¿Me importa esta cualidad en mí misma? ¿Estoy yoen el juego?
Y aquí no me refiero a que debería jugar como un niño; podría, pero esta no es la cuestión fundamental. Tampoco debería jugar para ellos o entretenerlos. La cuestión esencial es estar familiarizado con la cualidad mencionada anteriormente, que la sienta y que me mueva interiormente con ella. Así, el niño se puede apoyar en ella, se puede calmar, puede redescubrir el contacto consigo mismo y encontrar el camino de vuelta al juego.
Eso es lo que hoy en día necesita el juego libre: que los adultos reconozcan por completo su valor; que apoyen la idea de que el juego es la mejor opción para que el niño experimente el mundo, que participe, que co-cree y se enfrente a la vida; y que los propios adultos se conviertan en parte del proceso.
Se me invita, tal vez incluso se me empuja, a reconocer esta cualidad del juego y a fomentarla en mí misma«...si no es que te conviertes en un niño... »
Los niños tan solo pueden quedar absortos en la cualidad primordial del juego en un entorno protegido. Este tipo de protección se puede estropear y ahogar fácilmente con todo tipo de juegos modernos y fascinantes de influencia cultural.
El propio cuidador puede ser esta protección si cultiva esta cualidad del juego en sí mismo. No basta con observar y valorarla de forma externa sin cultivarla en el interior.
La voz inglesa «play»deriva del anglosajón «plegan» que encontramos en el alemán actual «pflegen» (en español: cuidar,cultivar; N de la T). ¿Qué cultivo cuando juego? ¿Cómo puedo cuidar el juego?
Los paradigmas actuales de la meritocracia y del sistema educativo nos pueden influir fácilmente y, en consecuencia, perdemos de vista esta cualidad del juego. Incluso en el mundo Waldorf no somos inmunes a este tipo de pérdida.
Si quiero ser una buena o auténticamaestraWaldorf, ya he perdido el contacto con este tipo de protección que he explicado anteriormente porque un juicio de valores secundario se hace más importante. Este tipo de foco en el ego hace que perdamos el contacto primordial.
Esta es mi tarea personal, cada día de nuevo, en todomomento porque esta es la cualidad del ahora,como lo es el juego libre del niño.
Al panorama educativo le gusta vestirse con conceptos nuevos. Actualmente, el término «competencia» está muy en boga. En el mundo Waldorf también nos gusta flirtear con él, especialmente si las autoridades quieren que justifiquemos el valor actual de la pedagogía Waldorf.
«Competencia» viene del latín competentiay significa aptitud. El verbo correspondiente competeresignifica reunir, ser suficiente, ser capaz. El prefijo comsignifica con y peteresignficaaspirar, alcanzar.
Ahora, podemos tomar una interpretación, por ejemplo reuniry pensar que encaja con nuestra labor como docentes Waldorf. Para ser precisos, esta expresión describe alcanzar un determinado objetivo y no encontrarse con gente. Sin embargo, los otros elementos de interpretación siempre están presentes en el trasfondo de modo en que los niños siguen participando en un tipo de prueba o competición.
Rudolf Steiner nos alerta del uso de este tipo de terminología: «Por eso los que desean describir algo desde la ciencia espiritual deberían evitar terminantemente los conceptos abstractos habituales porque se alejan de lo que realmente queremos que se diga. Y es especialmente cierto que los que intentan entender las cosas de una forma común tenderán a las generalidades, no a las definiciones exactas». (3)
«Una actitud mental como la descrita no puede funcionar de forma abstracta, tiene que funcionar espiritualmente a la vez que mantiene siempre su visión práctica. Sin embargo, esta actitud jamás se puede adquirir aceptando teorías que no tienen que ver con la vida y son ajenas a la misma; solo se puede obtener si tienes un sentido de cada expresión de la vida y eres capaz de acercarte con amor a todas sus manifestaciones».(3)
También hay que ser más cautelosos con otro elemento central de la pedagogía contemporánea: la «observación». A menudo se disecciona la observación al detalle. En cuanto observo desde el exterior, me alejo de la cualidad primordial, más allá del umbral, y así soy una dualidad, en la distancia pero ya no estoy en el juego.
En el juego me hallo más bien en el proceso de contemplación, parecido a la observación goethiana. El aspecto clave es el contacto con el niño y conmigo misma, para poder percibir al niño y su actividad lúdica.
¿Entiendo por dónde se mueve el niño y qué mueve? ¿Entiendo su lenguaje de juego? Este interés profundo por el juego del niño no tiene que ver con cualquier conocimiento sobreel niño. Más bien tiene que ver con estar en el juego, con la conciencia del juego.
Puede ser una «experiencia de presencia», tal y como lo llama Kühlewind (4), concentrada y ausente. Esta última idea significa que mi conciencia no está dirigida por conceptos, experiencias previas o metas, sino que está vacía y abierta a lo que muestra el juego.
Así es como puedo ser testigo del juego del niño, siendo testigo de lo que me dice en su lenguaje de juego pero también siendo un testigo en el sentido de Kühlewind:
«Para unirse a la comunidad humana, para encontrarse con el mudo, el niño pasa a ser vertical (recto) en un entorno humano. Si viviéramos de forma horizontal, seriamos parte del mundo sin ser testigos del mismo». (5)
Eso significa que soy consciente de mi rectitud personal, como testigo de mí mismo en el mundo, en el juego.
Toda forma de juego nos invita a perseverar en nuestra maleabilidad interior experimentando la presencia, la conciencia del juego… «...todo juego, en el que el hombre debe transformarse, en el que ‘desempeña’ un papel, es sanador para el alma, le saca de la vía habitual y refuerza su libertad interior y su capacidad de adaptación». (6)
¿Me atrevo a interesarme por el homo ludens, la persona juguetona que hay en mí? Él o ella me invitan una y otra vez a seguir siendo joven y, por lo tanto, a mantenerme cerca del juego infantil. En el mundo del juego están permitidos los recovecos, es posible ser cuadrado, redondo y colorido, de nuevo cada día, para el niño y para mí misma como testigo del juego.
Rudolf Steiner nos anima: «¡Este tipo de juego libre es el que debemos estudiar!» (7)
Traducido por Mercè Amat
Gerda Salis Gross es experta en juego y comunicación además de docente, conferenciante y mentora en cuestiones de desarrollo personal. Tiene un Máster en Educación Especial que obtuvo mediante un proyecto interno de investigación de cuatro años sobre el juego y la comunicación. Actualmente, Gerda es miembro de la junta ejecutiva del Instituto de Pedagogía de la Enseñanza Temprana de Suiza. Ha sido maestra durante cuarenta años, sobre todo en Escuelas Waldorf de Educación Especial en Suiza y Suecia. También es madre de cinco hijos y abuela.
Bibliografía
(1) Salis Gross, Gerda (2013): Primäres Spiel als Sprache des Kindes, AVM, Múnich.
(2) Byung-Chul Han (2017): Psychopolitics, Verso, Londres.
(3) Steiner, Rudolf (1971): Human Values in Education (El valor pedagógico del conocimiento del hombre y el valor cultural de la pedagogía), GA310, Rudolf Steiner Press
(4) Kühlewind, Georg (2011): The Gentle Will, Lindisfarne Books, Great Barrington (EE.UU).
(5) Kühlewind, Georg (2008): The Light of the “I”, Lindisfarne Books, Great Barrington (EE.UU).
(6) Kühlewind, Georg (1988): From Normal to Healthy, Lindisfarne Books, Great Barrington (EE.UU).
(7) Steiner, Rudolf (1986): Soul Economy and Waldorf Education [M1] , GA 303, Anthroposophic Press.
[M1] The title I’ve found in Spanish: “El saludable desarrollo físico-somático como fundamento del libre despliegue de lo anímico-espiritual. Introducción a la pedagogía y didáctica antroposóficas”


lunes, 8 de abril de 2019

Un reto para pedagogos, médicos y padres por Christof Wiechert



  "Meditación y Formación de Comunidad"

Christof Wiechert hablando en la Escuela Waldorf England

- Un reto para pedagogos, médicos y padres

Existen tres áreas en los que hoy en día el hombre necesita estímulos para su vida interior meditativa: Para el camino interior personal, para la profundización esotérica de la vida profesional cotidiana y para la conexión con los sucesos de su época, es decir, con la humanidad toda a la que pertenecemos. Si en uno de esos tres dominios no logramos encontrar cierta armonía tanto interior como frente a lo que la vida nos depara, en algún momento se originará una enfermedad o la consecuencia será una resignación y un decaimiento más o menos marcados.
No es de extrañar entonces que en ocasión de fundar la Escuela Waldorf, Rudolf Steiner no sólo haya enseñado la instrumentación metódica y didáctica correspondiente, sino que también encarara una fundación puramente espiritual de esa escuela. Rudolf Steiner impulsó la fundación de una comunidad de docentes que colaborara en bien de los alumnos y de la escuela en su totalidad. Rudolf Steiner brindó una imagen, una imaginación conductora. Caroline von Heydebrand describe en su diario la entrega de esa imaginación de la siguiente manera:
El día 9 de Septiembre a las 9 horas, el Dr. Steiner reúne a los primeros maestros Waldorf. Los invita a no olvidarse de la forma de trabajar de acuerdo con sus indicaciones. Esto significa trabajar teniendo siempre en cuenta la realidad del mundo espiritual. Rudolf Steiner dijo más o menos lo siguiente: A la noche después de vuestra meditación, rogad a los ángeles, a los arcángeles y a los arqueos que os ayuden en vuestra tarea del día siguiente.
A la mañana después de la meditación, os podráis sentir unidos con los espíritus de la tercera jerarquía. Rudolf Steiner caminó hacia el otro lado de la mesa, dio la mano a cada uno acompañando ese gesto con una mirada larga y conmovedora por su seriedad.
Walter Johannes Stein escribe en su diario la siguiente escueta nota: A las 9 horas, reunión. Dr. Steiner nos pide, mediante un apretón de manos, prometerle trabajar en común según sus indicaciones: a la noche, antes de la meditación, rogar a los ángeles, arcángeles y arqueos que nos ayuden en nuestra tarea del día siguiente. A la mañana, después de la meditación, sentirnos unidos a ellos.
Esto tuvo lugar previamente al primer día de clase después de haber dado Rudolf Steiner las conferencias sobre la Antropología General, El Estudio del Hombre como base de la Pedagogía, sobre el aspecto metódico – didáctico y sobre el plan de estudios y las deliberaciones seminarísticas.
Estas breves notas son conocidas bajo el término “promesa”. Imaginémonos la poderosa seriedad que la misma generó. Este hecho deja en claro que aquí no se trata de un suceso recordatorio que quizás se renueva una vez al año al iniciarse las clases, sino de un diario empeño por lograr una unión con la tercera jerarquía. Vemos aquí que Rudolf Steiner esperaba que los maestros llevaran una vida meditativa. Esto lo
señalan sus palabras: “...antes y después de vuestra meditación”. Este hecho cobra más importancia aún si consideramos que en el momento de origen de la escuela Waldorf las llamadas meditaciones para maestros, es decir, las meditaciones profesionales, todavía no habían sido dadas (ver pág. 112ff.).
La conferencia introductoria de la Antropología General, El estudio del Hombre como base de la pedagogía, contiene actualmente la información (en aquel entonces sin la versión taquigráfica) acerca de los efectos de la tercera jerarquía sobre el maestro cuando éste trata de acercarse a dicha jerarquía:
Detrás de cada uno de nosotros se halla un ángel posando suavemente sus manos sobre cada cabeza; este ángel os da la fuerza que necesitáis.
Por encima de vuestras cabezas flota la ronda de los arcángeles. Ellos llevan del uno al otro lo que uno debe dar al otro. Ellos unen vuestras almas. Ello producirá el valor que necesitáis.(Los arcángeles forman de ese ánimo un cáliz).
La luz de la sabiduría nos la donan los sublimes seres de los arqueos que no se cierran en una ronda sino que se manifiestan procediendo de los prístinos orígenes y desapareciendo en las remotas lejanías. Ellos sólo entran en este recinto cual una forma de gota. (Dentro de ese cáliz de ánimo el arqueo actuante deja caer una gota de la luz de la época).86
Tenemos delante de nosotros una imagen para ser meditada. ¿Qué significa esta imagen? Ella quiere estimularnos a vivenciar que no nos hallamos solos en esta manera tan nueva de introducir al niño, al ser humano en formación, en el mundo. Si tratamos de transformar esta imagen en una realidad interior, entonces nos ayudarán fuerzas desde el mundo espiritual del cual los niños proceden. Fuerza, ánimo y luz interior se transformarán en fuerzas anímicas que nos darán fortaleza.
86 Rudolf Steiner: Antropología General. El Estudio del hombre como base de la Pedagogía. Obras completas GA 293. Dornach 91993, pág. 217.
¿Qué significan fuerza, ánimo y luz de la sabiduría para la profesión del pedagogo? ¿Dónde hacen falta esas virtudes? ¿De qué manera podemos vivenciar que son justamente ésas las cualidades necesarias en esta profesión?
La referencia a la fuerza nos lleva a la situación actual de la pedagogía. Nos damos cuenta de que la cuestión de las fuerzas vitales en general y de las fuerzas vitales para la actividad docente en particular es una cuestión actual. Se producen carencias allí donde no existen suficientes fuerzas para dominar la vida y la profesión. Es una característica de la antroposofía que ella no busque en lo físico el incremento de las fuerzas físicas sino en la región en que “moran” las fuerzas: En lo etéreo. Las fuerzas vitales son renovadas cuando el hombre se dirige hacia lo etéreo. La meditación es el camino que conduce a esa meta. Aquí rige la ley espiritual: En primer término hay que dar fuerza (a la meditación) para luego
recibir fuerza. Aquí es necesario superar la primera valla hacia la vida meditativa que puede brindarnos fuerza, firmeza y dirección y que significa el comienzo de una autoejercitación.
La decisión de hacer la prueba y de transitar un camino meditativo no es difícil. Uno puede proponerse, por ejemplo, dejar actuar sobre sí mismo el texto de la meditación conjunta más arriba descripta o una de las dos meditaciones de R. Steiner para maestros (ver pág. 113) esto puede hacerse una vez por día (por lo general se presta bien el atardecer). Se buscará un momento tranquilo, a solas, para leer el texto elegido en voz baja con la mayor concentración y dicción clara. Experimentamos entonces que asociaciones de pensamientos nos “molestan” interiormente irrumpiendo como de manera automática en nuestras representaciones interiores. Se podrá volver a hacer la prueba ajustando los pensamientos aún más al texto de la meditación. Según la predisposición de cada uno se notará que todavía no se logra hacerlo correctamente. Pero el haberlo intentado ya produce sus efectos.
La segunda dificultad se presenta cuando se ha logrado comenzar con la meditación. Aquí se trata de la fidelidad para con uno mismo. Por propia decisión se ha comenzado. ¡Nadie tendría el derecho de exigirlo de uno! Ninguna reunión de maestros podría “ordenarlo”. No se gana ningún “vale” en cuanto a reconocimiento exterior. Se trata de una decisión de un acto totalmente libre nacido del amor por el objeto mismo. Incluso se podría dejar de hacerlo; nada cambiaría exteriormente; nadie lo notará.
A través de esa libertad interior en la que nadie nos obliga a algo, es puesta a prueba la lealtad hacia una decisión tomada. En esta situación nos encontramos enfrentando las propias fuerzas volitivas disponibles. Si no estamos acostumbrados a emplear la voluntad en un campo libre de exigencias causales, necesitaremos un esfuerzo adicional para mantener la decisión tomada. Dicho brevemente: La posibilidad de quedar estancado delante de esta valla reconociendo con vergüenza haber renunciado a la meditación sin darse cuenta, no es insignificante. Significa una ayuda reducir al comienzo el tiempo para la meditación. Si esto se logra, podrá alargarse paulatinamente el tiempo para la misma.
La meta debería ser el hacer de la meditación una costumbre, un hábito, una costumbre anhelada porque se ha llegado a quererla igual que el encuentro con un amigo. Si esto se ha logrado, los efectos de esa meditación se presentarán tarde o temprano. Rudolf Steiner indica que por lo general los efectos aparecen con bastante rapidez, mas no estamos acostumbrados a prestarles atención. Es igual que cuando pescamos: De vez en cuando hay que levantar la red para ver lo que en ella se encuentra.
Nos animamos aquí a señalar algo de esos efectos; así podrá verse lo que quedó prendido de la red de las experiencias. Uno de los primeros efectos es bien común: Se constata una cierta satisfacción frente al hecho de haber decidido exclusivamente para sí mismo algo que se podrá mantener. Se notará, además, encontrarse en mejores condiciones frente a la vida despierta; se está más “presente”. Esta capacidad puede aumentar y puede surtir el efecto de por ejemplo estar en determinado lugar en el momento oportuno para hacer algo que antes no se había pensado. Es como si alguien nos haya guiado hacia el lugar que nos correspondía en ese momento. Algunas cosas sorpresivamente “encajan”. Es importante volverse consciente de esos pequeños “milagros” cotidianos. Se notará que no pasa un día sin que se haya producido semejante “milagro” mayor o menor, es como un tenue indicio de que el ejercitante vive con las fuerzas del más allá.87 También es posible experimentar que las sensaciones, estimuladas por las percepciones del día, se intensifican notablemente. Todo lo que actúa sobre nosotros en el ámbito de pensar, sentir y querer, puede volverse más intenso.88
87 Steiner, Rudolf: La muerte como transformación de la vida. Zürich, 16.10.1918: ¿Cómo encuentro yo a Cristo? Obras completas GA 182. Dornach 41996.
88 Este efecto puede experimentar un refuerzo a través de los ejercicios correpondientes de “Cómo se alcanza conocimiento de los mundos superiores”, Obras completas GA 10, y la continuación en “Gradas del conocimiento elevado”, Obras completas GA 12.
Acotemos además que también la vida onírica puede modificarse. Uno se dará cuenta más rápidamente si un sueño es la consecuencia del almuerzo del día que pasó o si algo significativo quiere manifestarse en este sueño.
El don que compenetra la comunidad de maestros cuando se habla del “ánimo que necesitáis” nos puede parecer misterioso. ¿Cuándo y cómo necesitamos ánimo y valor para la profesión docente? Al final de la Antropología General, el Estudio del Hombre como base de la Pedagogía, Rudolf Steiner habla sobre el “valor para la verdad”, luego de haber dado a sus oyentes el ánimo para activar la fuerza de la fantasía, de la inventiva. ¿Será que Rudolf Steiner señale aquí las verdades que constituyen el fundamento de la realidad visible? ¿Señala las verdades que se hallan cerca de las fuentes? ¿O se trata del valor que una y otra vez necesitamos para salir airosos ante un “grado difícil” o para afrontar una delicada reunión de padres o una conversación desagradable? Si nos hemos entregado a estas preguntas, se formará una especie de abismo. No se sabe cómo acercarse “a las fuentes” de la verdad y cómo superar el “encuentro difícil”.
A veces inclusive comenzamos a dudar de nosotros mismos. ¿Soy realmente apto para esta profesión? No se me ocurre nada, ¿Cómo habré de hacerlo? Ahora se genera la cuestión del ánimo. ¿Atravieso esta hondonada (con un resultado incierto) o abandono este proceso y actúo tal como mi colega me aconsejó o me valgo de un método cien por cien seguro? Podemos pensar aquí en el ánimo que el artista necesita para soportar la “fiebre de candilejas”. Cuanto mayor sea su arte, tanto mayor será esa “fiebre” que, tal como sabemos, puede llegar a la desesperación. El artista de la educación se halla a merced de ese proceso, si bien en menor medida. A veces con total presencia de ánimo – a veces hacemos acto de balance sobre la cuerda. Quizás también con cierto humor nos demos cuenta de que en las escuelas Waldorf lo correcto casi nunca es lo habitual. Es bien sabido que se debe nadar contra la corriente para llegar a las fuentes; para ello se necesita el valor para el conocimiento.
¿Por qué aquí – en contraste con la pregunta por el origen de la fuerza – no se trata de un camino individual sino de un camino que conduce a través de las almas de la comunidad de los docentes? ¿Cómo hemos de entenderlo? En el círculo del cuerpo docente es plasmado el “cáliz del ánimo”, aquel recipiente, aquel cáliz, aquel cuenco, formado por la sustancia de las cualidades de su trabajo que los maestros llevan al seno de la escuela. Esta percepción crea ánimo. Como consecuencia de esa percepción cada uno se siente como miembro del círculo y no como individuo que casualmente actúa en ese grupo de docentes. Se vivencia la unión recíproca y se sabe que a raíz de esa unión se ha constituido una comunidad de responsabilidades en la que aptitudes pueden complementarse y debilidades, equilibrarse (ver pág. 206ff.).
Así es despejado el camino para la vivencia de que el círculo de maestros es más que la suma de las personas presentes. Este círculo es en cierto sentido la condición para el actuar de los seres que ponen la “gota de luz”, la sabia decisión a disposición del círculo de docentes. Muchos han experimentado algo así. Por ejemplo, debe llegarse a una decisión de mucho peso. Se lucha largamente para obtenerla. De pronto se despeja el camino hacia la solución. ¿De dónde viene? ¿La ha aportado alguien? En la retrospección los participantes se dan cuenta de que no fue una persona individual que pronunció la palabra salvadora. Tanto el camino como el reconocimiento fueron el fruto del diálogo, del esfuerzo mancomunado. Dediquémonos una vez más a estas tres uniones de fuerzas y observemos en primer término la fuerza propiamente dicha.
Dentro del contexto de la física se habla de energía, aunque esta palabra también sea usada en relación con el ser humano: Tengo mucha energía; alguien actúa enérgicamente. Pero también se usa la expresión: Las pilas están agotadas, hay que recargarlas. Asimismo puede escucharse el término “reabastecerse” por “reanimarse”. Es decir, en el lenguaje cotidiano la fuerza, la energía, es usada dentro del ámbito de la física. (Al igual que “curar” ya es confundido con “reparar”).
En estos usos se expresa sobre todo el aspecto físico de la energía. Pero en el habla usual las expresiones citadas se relacionan por lo general con el aspecto vivenciado de la energía o del desgaste de fuerzas. En otras palabras: ¿Qué es aquí la fuerza o la energía? Investigaciones acerca de la tolerancia física de carga del ser humano ya han demostrado hace tiempo que el punto del real agotamiento corporal (hablamos aquí de habitantes occidentales) se halla mucho más allá de lo que suponemos.Dicho de otro modo: Normalmente no suele tratarse de un real agotamiento físico89. Más cerca se halla una sensación de agotamiento. De esta manera, la cuestión del equilibrio, de la economía de fuerzas se acerca más al ámbito de lo anímico. Para entender la fuerza en el sentido de Rudolf Steiner debemos buscar en aquel lugar donde lo espiritual–anímico proporciona al cuerpo las fuerzas (ver pág. 33ff.). Esto es lo esencial y es también lo que para la pedagogía y para el autoconocimiento significa la clave para comprender la tercera conferencia de la Antropología General, el esudio del hombre como base de la pedagogía:
89 Leber, Stefan: Comentarios a las conferencias de R.Steiner sobre ‘Antropologia General como base de la pedagogía’, Tomo I. Stuttgart 2002, pág. 362.
¿Qué es, dentro de la historia de la cultura, visto en un contexto amplio, esta ley de la conservación de la energía o de la fuerza? Es el gran obstáculo que impide comprender al ser humano. Mientras se crea que jamás se forman fuerzas nuevas, no se logrará conocer la verdadera naturaleza del hombre. Pues esta verdadera naturaleza del hombre justamente se basa en el hecho de que continuamente se van formando fuerzas nuevas por medio del hombre mismo. Sin embargo, dentro del contexto en que vivimos en el mundo, el hombre es el único ser en el cual se forman fuerzas nuevas y – como veremos más adelante – incluso sustancias nuevas. Mas dado que la cosmovisión actual no está dispuesta a asimilar semejantes elementos a través de los cuales el ser humano puede ser conocido plenamente, esta cosmovisión presenta la ley de la conservación de la fuerza. Esta ley, en cierto sentido no molesta si sólo se contemplan los demás reinos de la naturaleza: El reino mineral, el reino vegetal y el reino animal, pero ella extingue todo verdadero conocimiento cuando queremos acercarnos al hombre.90
El incremento de fuerzas no es de naturaleza material sino de naturaleza espiritual – anímica. En una ocasión Rudolf Steiner lo expresó de la siguiente manera: “Quien está lleno de entusiasmo no está cansado.” Es un hecho que cada uno puede encontrar en su propia biografía. Quien realmente se entusiasma por algo, encuentra la fuerza que necesita.
Cuando buscamos aquello que brinda fuerza debemos dirigirnos a lo que despierta entusiasmo. Se trata en este caso de un entusiasmo renovable, pues no es posible vivir de manera duradera de un único entusiasmo aunque éste subsista durante cierto tiempo. Pero, ¿Dónde se hallan las fuentes de un entusiasmo renovable y duradero?
En la segunda conferencia de la Antropología General, el estudio del hombre como base de la pedagogía, Rudolf Steiner esboza el fundamento para comprender la representación (idea) y la voluntad. Este esbozo señala claramente que la actividad representativa es de naturaleza imaginativa por lo que no tiene carácter existencial. En cambio, todo lo volitivo, todo lo que es voluntad de actuar, tiene carácter existencial. A través de la acción los pensamientos en el mundo sensorio se vuelven reales. (En este hecho se basa la crítica de Rudolf Steiner acerca de la frase de Descartes “cogito, ergo sum”). La apariencia del pensamiento es llamada “subreal”, la voluntad potencial en cambio, el germen de la voluntad, aquello que quiere nacer, es llamado “suprarreal”. Podrá decirse que aquí se trata de mundos separados. Pero lo esencial, lo “real” y lo que inspira vida se halla en la unión de esos polos. En otras palabras:
Representaciones y pensamientos, ¿Pueden ellos recibir tanta vida interior como para que se genere algo así como vitalidad? ¿Podemos “vivificar” un pensamiento con tanta intensidad como para hacer desvanecer su existencia irreal y se produzca algo así como realidad?
Que esto efectivamente se puede, nos muestra el llamado idealismo. Aquí un pensamiento (el ideal) es compenetrado por nuestra fuerza de voluntad; con ello otorgamos mediante nuestra voluntad existencia al pensamiento-sombra. El ideal se transforma en fuente vibrante y en inspiración de nuestra voluntad. La palabra “amor”, por ejemplo, significa para una persona una palabra – para la otra, todo un mundo real. Lo mismo sucede con la palabra “niño” o “paz”. Estos conceptos pueden tener contenido por medio de las experiencias de nuestra vida y por medio de nuestra manera de haber luchado por la comprensión de estas palabras. Si tomamos la palabra “alma” o “espíritu”, el asunto ya se muestra más difícil. En este lugar entra en función la antroposofía. Ella nos da la posibilidad de convertir también estos pensamientos en ideales fervorosos que acogen la voluntad y que impulsan fuerza y realidad. Con ello, en el ámbito del pensar se generan gérmenes de vida que, empleados correctamente, no representan ilusión sino la fuerza de lo que deviene realidad.
Este hecho no sólo se refiere al proceso de la meditación sino también al del estudio. El término “estudio” significa aquí el proceso de interiorización y fortalecimiento de los pensamientos. Entonces no asimilamos un contenido que reflejamos separado de nosotros mismos y en cierto modo, de manera abstracta. Nosotros mismos nos convertimos en lo que pensamos, es el nacimiento de una autonomía plenamente consciente. Este proceso tiene hoy, cien años después del nacimiento de la antroposofía, una importancia decisiva. ¿Lograremos convertirnos en personas autónomas mediante la antroposofía como camino hacia el autoconocimiento en el pensar, sentir y querer? Entonces la antroposofía, es decir, nuestra propia naturaleza humana, el “antropos” se convertirá en nosotros en una fuerza moral propia. Si lo logramos habremos dejado sin efecto la ley de Mayer referente a la conservación de la energía. Entonces habremos pisado tierra nueva.
90 Steiner, Rudolf: Antropología general. El estudio del Hombre como base de la Pedagogía. 3ª conferencia, 23.8.1919. Obras completas GA 293. Dornach 91992, pág. 47.
Para aquél que fue educado a fines del siglo XX, este camino no es algo natural, sobreentendido, a no ser que ese camino le sea deparado por el destino. Por ello, es tanto más importante que los integrantes del cuerpo docente se ayuden recíprocamente para emprender ese camino. Pues el estudio de la antroposofía o del conocimiento antroposófico del ser humano es un camino para volverse consciente de lo que en realidad se piensa y se podría hacer. Pero es necesario encontrar las formas correctas para ello. Podemos experimentar que el diálogo en el cual mutuamente nos contamos cómo entendemos cierto pasaje de un texto o la vivencia de aún no tener acceso a determinado pensamiento, o la alegría de haber descubierto una asociación de pensamientos, constituyen una manera de trabajar más adecuada a la vida de la reunión de maestros que las “revelaciones” de aquel colega que “lo sabe todo”. Aquí tocamos las posibilidades sociales de un cuerpo docente que impiden o bien posibilitan este trabajo91. De todos modos, era la idea de Rudolf Steiner, idea que él mismo expusiera decididamente: El cuerpo colegiado es un continuo lugar de perfeccionamiento por propia gestión.92
Para los maestros de la escuela Waldorf Rudolf Steiner expone explícitamente el carácter de ese camino, dado que sin ese camino de los maestros, los niños y jóvenes no pueden vivenciar una perspectiva de desarrollo hacia una actitud social. Pues ésta nos convence en la práctica a través del ejemplo real, vivido y constituye, junto con la idoneidad individual, el segundo pilar de la educación. ¿Cuál puede ser entonces el carácter de semejante trabajo colegiado? Rudolf Steiner recomienda:
El maestro debe asimilar, comprender por medio de la meditación y recordar antropología; el recordar se convierte entonces en vida viviente. No se trata de un recordar corriente sino de un recordar que genera impulsos nuevos desde sí mismo. El recuerdo brotará de la vida espiritual y nuestro trabajo exterior se transformará en lo que será la tercera etapa: A la comprensión meditada le sigue el recordar creativo que es al mismo tiempo una recepción desde el mundo espiritual.93
La tarea consiste en ponerse de acuerdo sobre el proceso de trabajo aquí esbozado y en ayudar a que esta meta se logre.
Se necesita valor para entablar con los demás una relación sincera. De esta manera puedo llegar a comprender que el valor no sólo tiene que ver conmigo sino con el entorno. Este entorno físico o anímico también puede animarnos o darnos coraje. Lo contrario es el miedo. Este miedo lo puedo llevar dentro de mí pero también puede manifestarse como reacción frente al entorno. Sabemos que el miedo es un mal consejero. ¿Qué tiene que ver esto con la profesión docente?
Lo excepcional de la primera frase de la Antropología General, el estudio del hombre como base de la pedagogía, de Rudolf Steiner radica en el hecho de que la actividad anímica de la profesión (intelectual, afectiva) es ampliada hacia lo espiritual – ético: Mis queridos amigos, sólo lograremos cumplir con nuestra tarea si no sólo la consideramos como tarea intelectual – afectiva sino como una tarea ético – espiritual en el sentido más sublime94. Lo espiritual ético sólo puede existir si el alma pone todo su empeño por sostenerlo, es decir, si asume su responsabilidad por sus actos. Todos conocemos la diferencia entre mover algo pensándolo o también acompañarlo anímicamente, como por ejemplo opinar sobre algo o sostenerlo y hasta enseñarlo o bien asumirlo a través de la propia acción. En este último caso se siente que uno mismo es parte del proceso, que este proceso tampoco nos suelta al final del día, que uno se halla ligado al mismo. Es aquí donde necesitamos valor para la vida propiamente dicha y ánimo en la responsabilidad, justamente en esta profesión, pues los niños mismos son los que también a la noche ocupan nuestra mente.
Este motivo vuelve a aparecer, si bien en otra forma, al final mismo de la Antropología General, el estudio del hombre como base de la pedagogía, cuando Rudolf Steiner habla sobre el triple imperativo categórico del arte de educar:
91 Schiller, Hartwig, Configuración de las conferencias de maestros, Stuttgart 2000, además: Zimmermann, Heinz: Hablar, oir, escuchar, comprender en procesos de cognición y toma de decisión. Stuttgart 1997.
92 Steiner, Rudolf: El arte de educar desde la comprensión del ser del ser humano. 7ªconferencia, 19.8.1924. Obras completas GA 311. Dornach 51989.
93 Steiner, Rudolf: Antropología general meditativa. 3ª conferencia, 21.9.1920. Obras completas GA 302 a. Dornach 41993.
94 Steiner, Rudolf: Antropología general. El estudio del Hombre como base de la Pedagogía. 1ª conferencia, 19.8.1919. Obras completas GA 293. Dornach 91992.
Compenétrate con capacidad de inventiva,
ten el valor para la verdad,
agudiza tu sensibilidad para la responsabilidad anímica.
Es notable que en este contexto el valor sea unido a la fuerza de inventiva. Al final de la Antropología General dice: En la pedagogía del siglo XIX se tenía temor de moverse libremente en el pensar, porque se creía que con ello se acogería en el alma la mentira. Por ello, el maestro deberá agregar a la compenetración con capacidad inventiva que recién señalé, el valor por la verdad. Sin este valor por la verdad no es suficiente su voluntad en el desempeño en la profesión, especialmente frente a los alumnos ya algo mayores. Pero lo que se desarrolla como valor por la verdad, por el otro lado debe estar unido con un fuerte sentimiento de responsabilidad frente a la verdad.95
En el quehacer pedagógico aún estamos fuertemente arraigados en las formas de pensar del siglo XIX. Sentimos el miedo de activar la inventiva, la fantasía; sentimos hallarnos sobre terreno resbaladizo cuando confiamos en estas fuerzas en vez de contar con el apoyo de un bosquejo elaborado, de textos, de métodos, de ayudas didácticas. Todo esto es de valor pero nunca reemplaza al maestro que se nutre de su propia inspiración. A este panorama se agrega hoy en día el fenómeno de la enseñanza mediante la copia. Se puede defender la tesis de que hoy en día las actividades pedagógico-didácticas están más determinadas por la copia y la copiadora o por la presentación mediante “powerpoint” que por el contenido de la materia o por la situación del grado. En todo esto también se experimenta la cuestión del coraje.
¿Soy capaz de elaborar mi material didáctico de manera creativa a fin de que sea mi trabajo, mi camino hacia el tema, hacia los alumnos, sin violar la verdad pero original y fiel a mi mismo?
En este contexto quizás sea bueno señalar un detalle. Cuando al cabo de algunos años de funcionamiento de la Primera Escuela Waldorf, Rudolf Steiner observó el funcionamiento del mismo dirigiendo una mirada retrospectiva a esos años transcurridos, pudo elogiar todo lo que había mejorado dentro de la labor pedagógica. Sin embargo, formuló un pedido. Pidió a los maestros hacerle el favor de presentarse en clase ante los alumnos sin borrador, sin libro en la mano, pero hablando y actuando libremente.96 Siempre se podrá decir que esto perdió actualidad o que carece de importancia. Pero también podrá preguntarse si ese modesto pedido no evoca la pregunta por la imagen arquetípica del ser humano libre. Este hombre libre deberá ser visible por los alumnos cada día, también en cuanto a un detalle como este. Si un maestro no maneja su material didáctico libremente, el alumno podrá tener la siguiente sensación: ¿Por qué he de saber yo algo que el maestro tampoco sabe?
Hasta ahora hemos considerado la cuestión del ánimo en la profesión docente, enfocando las relaciones anímicas palpables del maestro con sus alumnos y su material didáctico. Cerrando el tema quisiéramos señalar otro aspecto que requiere valor.
Universalmente vive en la educación la máxima de que sólo se puede educar cuando nos educamos a nosotros mismos. La práctica diaria muestra que esto efectivamente es así: Si me enfrento con migo mismo, observo en mis propias experiencias lo que debería cambiar en cuanto a la enseñanza y al trato con los alumnos. Dicho con otras palabras: El enseñar puede acelerar el autoconocimiento. La pregunta no resuelta acerca del autoconocimiento, es decir la pregunta no reconocida: “¿qué depende de mí y no de los colegas o de los alumnos?” desembocará tarde o temprano en una crisis.
Pero no debemos olvidar que el paso hacia el autoconocimiento y hacia lo que yo debería encarar para cambiar, para transformarme, también es una cuestión de valor. Aquí tenemos el aspecto interior del valor, el conflicto con migo mismo.
Con un nuevo enfoque nos acercamos ahora a nuestra relación con la comunidad. En la imaginación el ánimo aparece como un resultado de la comunidad. Quien transite el camino esbozado más arriba, también se transformará para la comunidad. El paso valeroso hacia el autoconocimiento me hará más visible y más vivenciable como colega en lo que en realidad quiero ser. Un ser humano en continuo desarrollo.
95 Steiner, Rudolf: Antropología General. El estudio del hombre como base de la pedagogía. 14ª conferencia. Obras completas GA 293. Dornach 91992, pág. 203f.
96 Steiner, Rudolf: Conferencias con los maestros de la Escuela Waldorf en Stuttgart. Bd. 2. Conferencia del 6.2.1923. Obras completas GA 300 b. Dornach 41975, pág. 257ff.
La Sección Medicina y la Sección Pedagógica en el Goetheanum
La Sección Medicina y la Sección Pedagógica el Goetheanum pertenecen a las diez secciones de temáticas de la Libre Escuela Superior para la Ciencia Espiritual (Goetheaum) en Dornach, Suiza. Las secciones trabajan de manera nacional e internacional en tres niveles:
• En investigación, desarrollo y formación en el campo respectivo de trabajo y profesión.
• Coordinan las diferentes actividades y maneras de trabajo de las secciones y campos profesionales y tienen competencia asimismo con respecto al reconocimiento jurídico de nuevos desarrollos.
• Cultivan el trabajo de colaboración mutua no solamente de modo abarcativo de una sección a otra, sino también con representantes de la disciplina de la especialidad propia en el entorno académico, así como con representantes de la vida cultural, la política y la sociedad.
Es un propósito fundamental del trabajo considerar a las cuestiones religiosas y espirituales no tan solo como un “asunto personal y privado”. Estas preguntas por cierto tienen un significado científico-cultural y practico en la vida. Estamos acostumbrados, que el sacerdote o el maestro de religión ejerza su profesión “al servicio de Dios”. Esto empero no se aguarda de un profesional bancario, una hotelera, un granjero, un jurista, una maestro o un medico.
¿Qué diríamos empero frente a la propuesta de que también todas estas actividades son un servicio de Dios? ¿Quién reflexiona alguna vez, a que espíritu, a que intenciones, esta sirviendo en realidad mediante su trabajo diario? ¿Qué seria, si aquello que estamos llevando a cabo para la sociedad, lo hacemos a partir de una postura de que aquí no solamente se trata de “ganarse el pan”, sino de algo que estamos realizando “con el corazón”, algo, que hacemos con gusto para los demás? El integrar la espiritualidad a la vida cotidiana, y fecundizarla así para la vida laboral en lo científico, artístico, y en el campo económico-social, es una nueva misión esencial. La búsqueda de un camino espiritual y un trabajo mediativo, no solamente tienen el sentido de hacer avanzar al hombre individualmente en un camino evolutivo interior. Son al mismo tiempo, fuentes de fortalecimiento para el trabajo de todos los días, y pueden fecundarlo y orientarlo.
La Libre Escuela Superior para la Ciencia Espiritual, se siente comprometida con esta meta y con ella así mismo, las dos secciones profesionales de la Pedagogía y la Medicina.

domingo, 31 de marzo de 2019

Tierra crística , 30 de Marzo 2019 en "La Cañada", a los 94 años del desceso de Rudolf Steiner.


De la Escuela Waldorf Yeecan, Guanajuato, México, Benjamín Moreno publicó en Facebook a las 13 horas una reseña sobre  Rudolf Steiner a los 94 años de su desceso, con datos, fechas y fotografías, como fue entonces en el proceso del iempo, fallecimiento, cremación, y su  posterior traslado al lugar actual de su tumba.

También en "La Cañada" un establecimiento de agricultura biológico-dinámico en la fecha dió comienzo al año lectivo de la Asociación de Agricultores Biológico Dinámicos en Argentina AABDA. de la zona bonaerense.
Un encuentro especial.
Los presentes ya habían realizado su perfeccionamiento dentro de esta Agricultura inaugurada por Rudolf Steiner,  Agricultores de temple, labradores, jardineros, huerteros,  de todas manera de años de profesión y munidos de ese querer saber más sobre las bases que diese Steiner para la vida en esta época tan conflictiva, contradictoria y a la vez posible de grandes cambios para beneficio del agro, sus productores, sus consumidores, verdaderos agricultores, cultivadores del suelo y no depredadores. No estancieros dedicados a la ganadería en gran escala, pastoreo y exportación de carne. Sino hombres y mujeres cuyo interés es la tierra sana para una alimentación sana, capaz de portar verdadera salud a las familias que buscan actualmente  un alimento libre de pesticidas, agroestimulantes y abonos químicos.
 La jornada dió comienzo, como es habitual con unos mates...y el mate social por su propia naturaleza conduce a convesaciones, saludos, relatos  mientras los participantes van llegando con afectuosos abrazos y saludos. Durante el Verano cada sitio dedicado a su tarea, comienza el Otoño y podemos volver a a resfrescar nuestros conocimientos y enriquecerlos.
Un galpón de uso comunitario nos dio sombra al día soleado y todos iban depositando los alimentos preparados para compartir un almuerzo de campo, en el verdadero sentido de la palabra  en el lugar de trabajo.

El tema de entrada se referiría a la tierra y ahora con el agregado de "Tierra crística". Casi dos horas de atenta escucha con buenas preguntas en la media hora final, con ojos brillantes y oidos atentos Tarea presentada y desarrollada desde lo personal y en espera  de una futura elaboración de cada uno de los presentes.

Tierra crística                                                                   La Cañada,  el  30 a Marzo de 2019
Como comienzo del año lectivo y como tema, labradores, cultivadores, agropecuarios, tamberos, jardineras, parquistas, en realidad agricultores que desean la agricultura biológico dinámica por algunas razones principales, pero la más importante es la salud de la tierra y con ella la salud del ser humano y de todos los seres que viven en ella. 
Tierra, la Tierra como planeta  y su relación con los misterios especialmente.  Aquello que podemos llamar crístico y aquello que conocemos como naturaleza. Los dos aspectos que se complementan.  A la Naturaleza pertenecen los seres, incluido el  hombre, seres que viven en la tierra y en los cuatro elementos. Y todos viven sobre ella, cultivan, la labran, la respetan y de sus frutos se alimentan. Hasta lo que no nos gusta pero tienen su razón de ser. Steiner dice si los hombres tuviesen buenos pensamientos no habría ni piojos, ni cucarachas, ni aquello que consideramos bichos, la chinche verde...la mariquita...las hormigas. Aunque hay una formica medicinal.  Una aseveración para tener en cuenta. Nuestros pensamientos actúan.
La Tierra como planeta entre planetas  y allí debiéramos decir que los planetas son los Elohin los Creadores del hombre, aquellos que se dijeron “dejadnos hacer al hombre a figura y semejanza”  Los siete planetas que podemos enumerar Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno.  Steiner dice en realidad seis, si consideramos que en la Luna quedó  Jehová Padre y Madre Luna del pueblo hebreo.   En realidad su pronunciación es Yavé  Eva convertida en Eve,  pero se transformó en Ave María Purísima. Y hemos olvidado por completo  ese saludo campesino. Y su respuesta fue siempre  Sin pecado concebida. No se refería a María... hija de Joaquín y Ana.   Se refería a la Tierra, a la Pachamama,  María Madre Tierra, la occidental que hemos olvidado.
La tierra creada ha sido pura y un suceso ha sido aquel que ha hecho necesario la venida de Cristo. Cristo como Guardián del umbral en nuestro paso de la Tierra al Cielo. No solamente ha venido a redimir a los hombres que demostraban una gran decadencia en aquel tiempo
Vino en nombre de los ángeles que no sabían de la existencia terrena y la muerte. Y del paso de la vida a la muerte. Y vino en la mitad de los tiempos entre la encarnación de Lúcifer en el pasado y la futura por venir de Ahriman: la ilusión y mal o el Diablo y Mefistófeles. No es así que es el Bien y el Mal, son dos Males al lado del hombre  y Cristo es el centro, el equilibrio entre ellos.
Y vino porque la Tierra fue mancillada, la sangre humana fue derramada, Caín no pudo soportar que la divinidad no aceptase su sacrificio, los frutos de la tierra, los frutos de su trabajo, los frutos de empeño y de su quehacer, los aprendizajes y las estaciones. Y sí fue aceptado el sacrificio de Abel. Abel no modificó la Tierra en absoluto, simplemente ofreció en sacrificio, pues él era pastor, un animal de su rebaño.
De la Ciencia Oculta ustedes saben que antes cambiábamos simplemente de estado  sin tener consciencia de ello. Pasábamos de la tierra el cielo sin consciencia. Hoy es importante el paso de la muerte y mantenernos despiertos en el mundo espiritual, poner nuestra propia luz en el mundo espiritual.  El señor Glöckler contó una vez que preguntó  a un antropósofo de mucha experiencia ¿Por qué sabemos tan poco del mundo espiritual? y la respuesta fue sencilla “porque dormimos mientras dormimos”.
Y el Tríptico de Anna von Rychter May que pintó con su esposo con indicaciones  también de Steiner, el sólo modificó algunos colores, supuestamente pensado para ser usado como altar en el Primer Goetheanum. Se expuso en Munich y fue posteriormente a la Escuela Waldorf en Hamburgo donde las bombas lo destruyeron. Pero un boceto en pequeño completamente terminado y en papel transparente fue aún rescatado.    Dr.Google para verlo.
 Buscar  Tripthycon Anna von May.  Es para verlo en detalle. Y si no me equivoco hay en castellano una traducción de Diego Millillo.
También de la Leyenda Aurea los maestros constructores y  albañiles, hoy los masones,  veneran a Hiram Abiff el fenicio constructor del templo de Salomón, descendiente de Caín. La Reina de Saba/Sáhba/Sheba hizo un visita al sabio Salomón, ella deseaba formar una estirpe de saberes, pero el amor se encendió por Hiram, quién en ese entonces  no dio el título de Meister a dos de sus ayudantes quienes luego fueron a ver a Salomón y ellos también cometieron errores a sabiendas de manera  que la fundición  para el mar de metales* fracasase. Sin embargo al ir de Salomón mintieron y además denunciaron las visitas de Saba a la tarea del templo, los celos se encendieron y Salomón permitió que Hiram muriese, no lo hizo por su mano, pero lo sabía.  Aquí pareciese ser que se equilibró el destino,  Salomón descendiente de Abel. 
Más no es así,  alguien sin culpa y por absoluta compasión debía devolverle a la Tierra su virginidad para que ella fructificase nuevamente la riqueza de la vida para los hombres. Y ese fue Cristo que en muchas imágenes de la Crucificción se encuentra rodeado de ángeles que con copas tanto de oro como de rojo cristal recogen la sangre divina, que mana de su costado donde la lanza de Longinus le abrió para estar seguro de la muerte, y no tener que quebrarle ni brazos ni piernas, como a los dos sicarios. Y como dicen las profecías no se le romperán ni brazos ni piernas. Pero en ese Tríptico  la escena central muestra a José de Arimathea que recoge en el cuenco, o la escudilla, de la Última Cena la sangre de Cristo que continua cayendo a través de la Tierra y que pasa por las Parcas, ustedes saben que son aquellas que tejen, destejen y cortan la vida... Y cuando llegue esta sangre al centro mismo de la Tierra será el Juicio Final.
Recién aquí podemos entender que Saba trae de obsequio a Salomón, en la primera parte del Tríptico es visible la gema que se dice Lúcifer perdió de la corona al caer a la Tierra, derribado por las huestes de Michael y los suyos. Salomón en el trono,  Saba entre ambos, a la izquierda de Salomón e Hiram en la puerta del recinto de frente al rey.
Aquí sí, la sangre divina del Ser Solar Cristo  es derramada sin culpa y por compasión para dar a la Madre Tierra su virginidad nuevamente. Cristo es el mundo etéreo, el mundo de la vida inmediato al nuestro, la vegetación son todos sus sentimientos, aquel mundo vivo que recibe la fuerza, de los planetas para siembras y cultivos ... hasta para cortarnos el cabello o rasurarnos...
Todos los Viernes Santo deja una paloma una hostia sobre la Piedra una hostia que es vista por la Tierra y que es el Sol espiritual que dará a todos: juventud, fuerza y hermandad.
La pregunta que por años se hizo Steiner era sobre el objeto, sobre la cosa, sobre la roca donde la paloma dejaba la Hostia solar, para que los custodios del Grial vieran allí escrito el nombre de su rey.
Anfortas ya no merecía serlo por sus  errores relacionados con el egoísmo y sólo un ser que lograse ser sin culpa y por compasión  podría  liberarle de su pasión y dolor. Parzival pudo hacerlo fue tonto sin culpa comprendió mucho mas tarde sus yerros y pudo comprender el de otros y logró hacer la pregunta: Tío donde te equivocaste. Aparecieron brillantes las letras que una vez leídas se borran y los pajes custodios dieron la buena nueva, el nombre del nuevo rey
La Piedra recibió la Hostia solar, el rey ha sido nombrado, Europa sabe de las virtudes y la pureza,  la redención de la Tierra ha sido posible con Cristo, su pureza es inmaculada. La luz vino de Oriente y a Oriente irá con el Preste Juan, a quién aún hoy no se le conoce.
San Juan el Evangelista ha sido testigo de la Luz.
..."Vosotros, Espíritus Luz
Haced qie el Oriente encienda
lo que por el Occidente se forma"....

 En el 94º aniversario de la muerte de Rudolf Steiner. Tatiana Schneider

*El mar de metales es una fuente para lavar la carne kosher, el templo también tenía esa función de higiene para el pueblo.






martes, 12 de marzo de 2019

Loa Ángeles y la sangre divina derramada por Cristo




En los Ángeles y en la divina sangre por Cristo derramada. Los pintores Andrea di Bartolo, Abraham van Diepenbeck, Demetrius Theotokopoulus "El Greco", Giotto di Bondoni han dado a la Crucificción que pintaron una impronta especial. Se encuentran a la derecha y a la izquierda del rostro y el pecho de Cristo los Ángeles recogiendo su sangre, aquella que fluye de la herida abierta por la lanza de Longinus. Es necesario aún hoy día ver aquello que encriptaron los pintores, el saber que recibieron de boca a oído en la cofradía de los artistas. Miremos con detenimiento, concentrados y descubriremos un conocimiento manifiesto, en el hacer, en las vestiduras, en sus movimientos.


Aqui un particular de La Crucificción pintado por El Greco, el color y el hacer de las manos.


En el que ha pintado Giotto, se encuentran más enigmas manifiestos los Ängeles con sus gestos y otros recipientes...Hasta el rasgarse las vestiduras, señal muy antigua de pena absoluta.
Del Museo del Louvre, Paris
Pedro ¿? María Madre, María Magdalena, San Juan el Bautista, San Francisco de Asís, cuya mano izquierda muestra el estigma y los ängeles con tres calizes

                       Crucificción por Marc Chagall

Tatiana Schneider
La Loma, Martes 12 de Marzo de 2019