domingo, 10 de septiembre de 2017

La mentira . Resumen final en palabras de la Dra. Michaela Glöckler

La Fundación San Rafael en el mes de Julio del año 2005, editó 800 ejemplares de "La mentira. Su influencia sobre nuestra salud y el entorno". Conferencia que diera la Dra. Michaela Glöckler el 9 de Julio de 2004 cuando en Pilar, Argentina, en ese año se realizó el Congreso de Medicina Antroposófica.



Desearía realizar en primer lugar la presentación de la Dra. Michaela Glöckler von Kügelgen, nacida en 1946. Realizó sus estudios en Medicina en Tubinga y Marburgo, Alemania. Cursó su especialización en Pediatría en el Hospital Comunitario de Herdecke y en la Clínica Universitaria Pediátrica de Bochum. Hasta 1988 fue colaboradora en el ambulatorio pediátrico del Hospital de Herdecke. Realizó su actividad como médica escolar en la Escuela Rudolf Steiner de Witten. Desde 1988 hasta 2016 ha sido directora de la Sección Médica del Goetheanum, en Dornach, Suiza. 28 años de tarea internacional que ahora continúa con la Formación Itinerante de Médicos Antropósofos en el mundo, el llamado IPMT International Postgraduate Medical Training.







Ahora simplemente serán las palabras de la doctora de la conferencia nombrada, son las finales y las siguientes:

"Resumiendo podemos decir que, en el plano físico, la mentira es un problema solucionable. En el plano etéreo, la mentira significa un debilitamiento de nuestra vitalidad. Si lo entendemos podemos ejercitarnos en ese sentido. Mas de nuestro actuar depende en cierto sentido la salud de nuestros semejantes. Cuando una situación humana carece de claridad y no podemos comprenderla, se resiente también nuestra salud. es decir que, si tenemos el valor de ser claros y honestos con los demás, aunque nos sintámos incómodos, también estarán mejor ellos y no sólo nosotros mismos. Rudolf Steiner dijo en una ocasión que si en una ciudad una persona lleva una vida meditativa - y aquí la primera condición consiste en esforzarse por ser veraz-, se transformará el ambiente, el clima social de esa ciudad.

En el plano anímico la mentira es directamente destructiva, a veces mortal como un asesinato en lo físico. Sentimos que algo se muere en nosotros. Si entre seres humanos vivió un verdadero amor que fue vivenciado en las almas, será necesario que después de una mentira todo se genere de nuevo, pues por ahora la relación se halla como paralizada o muerta. Si algo se rompe, si algo es destruido, podemos analizarlo, podemos aprender mucho de lo sucedido, pero nunca se podrá fingir que nada sucedió. También podemos perdonarnos, pero no podemos considerar algo como no sucedido. Es por ello que en el plano anímico pasamos por diversas muertes, y en virtud de nuestro Yo, también por nuevos nacimientos, Pero sabemos cuanta fuerza es necesaria para ello; es una fuerza que preferiríamos invertir en algo bueno y no necesariamente para sobreponernos a una mentira.

En el plano del Yo, en cambio, la mentira se convierte en un ser. Existe el espíritu de la mendacidad, de la negación de la verdad, de la maldad destructiva. En la ciencia espiritual antroposófica llamamos Ahriman a este ser espiritual; en el Apocalipsis de San Juan es denominado Satanás.

En nuestra naturaleza humana actúan dos de estos seres diabólicos. Uno de ellos actúa en el pensar consciente y el otro en nuestro metabolismo inconsciente. Ahriman está asentado en nuestro metabolismo y es el inspirador de la mentira, por lo que ésta inicialmente permanece  tan inconsciente. Si nos preguntamos por qué mentimos, tenemos un sólo motivo: tergiversamos los hechos para aparentar ser mejores, para tener más poder e influencia pero también para estar más cómodos. poder y comodidadson justamente los dos atributos principales con los que Ahriman nos tienta.

Lucifer, en cambio, quien en el Nuevo testamento es llamado Diablo, trata de que no alcancemos la verdad en nuestra vida pensante consciente, sino que siempre consideremos verdad lo que nosotros mismos suponemos, necesitamos y aprobamos. Él hace que nosotros mismos nos constituyamos en la medida para lo correcto y lo falso, y en consecuencia siempre consideremos nuestra propia opinión como siendo más importante que la opinión de los demás.

Pero si ahora preguntamos: ¿Trabajan en nosotros estas dos fuerzas? Estas dos fuerzas,  estos diablos no son sólo mitología, son fisiología. Pues nuestro trabajo corporal inconsciente está totalmente orientado hacia nosotros mismos, hacia nuestro ego fisiológico. Vale decir  que si poseemos un sistema inmunitario sano, somos egoístas desde el punto de vista biológico y destruímos todo antes de que pueda dañarnos.
Evidentemente, en lo fisiológico, inconsciente, corporal, el egoísmo inmunológico es lo más sano que existe. Pero cuando esta inmunidad inconsciente irradia hacia la vida anímica y no es hecha consciente por medio del auto-conocimineto, el egoísmo subsiste en lo anímico consciente. Entonces puede intervenir el otro diablo, el diablo luciférico y nos convertimos anímica y espiritualmente en el centro, en el criterio para el juzgamiento de toda veracidad.

En este aspecto, la investigación saluto-genética moderna constituye un progreso. Por un lado, gracias a ella se ha vuelto más comprensible la constitución espiritual del ser humano. Por el otro lado, nos ofrece puntos de vista claros para nuestro trabajo en la vida espiritual, para una concientización cada vez mayor, con el fin de contribuir de esta manera a la salud, tanto la propìa como la social. A esto quisiera servir la Antroposofía con su concepto de autoconocimiento e idoneidad social que se guía por la verdadera esencia del ser humano".1

1.Rudolf Steiner en ¿Cómo se alcanza conocimientos de los mundos superiores? (La Iniciación) Editorial Antroposófica, Buenos Aires, Argentina

La Loma. Domingo 10 de Septiembre de 2017 a pocos días de cumplirse el 30º Aniversario de la Fundación San Rafael. Tatiana Schneider.

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