domingo, 25 de mayo de 2014

Un poeta con impedimentos

Un poeta  con impedimentos


Ludwig Jacobowski 1868-1900
Rudolf Steiner mismo relata un suceso llamativo de un amigo íntimo, el poeta Ludwig Jacobowski fundador del club de literatura berlinés “Die Kommenden” “Los que vienen”. Jacobowski llevaba con mucha altura  y hasta a veces olvidaba que era visco y además tartamudo. Especialmente lo sobrellevaba con mucho ingenio y humor.


Una vez sucedió, porque siempre hay personas que carecen de tacto social, que alguien le preguntó: Dígame Dr. Jacobowski como es con su tartamudeo,  ¿Usted siempre tartamudea  o solamente algunas veces?  Allí, con mucho esfuerzo y casi apenas lo logra decir: N-n-n-o   s-s-s-siempre.  S-s-solo  cu-u-u-u-ando  yo estoy  fr-e-e-e-nte  a  una pp-p-p-ersona que me es tt-t-t-                                                                 totalmente antt-t-t-tipática.



El consuelo de la noche

Suaves manos tiene la noche
y me las acerca hasta mi lecho
temiendo que yo tenga lágrimas
acaricia segura mis ojos.

Luego abandona el cuarto
susurros oigo leves y sedosos
y la rama de espinas del sufrimiento
  arrastra ella con su manto. 

Ludwig Jacobowski



sábado, 24 de mayo de 2014

Puntualidad y no ha llegado el momento de trabajar esotéricamente

Puntualidad y no ha llegado el momento para trabajar esotéricamente

La puntualidad puede ser una virtud, también tener su lado puntilloso, hasta ser pedante. Sin embargo puede ser señal de tener paciencia con lo imponderable y hasta ser condescendientemente bondadoso.
Todo esto puede ser visto en Rudolf Steiner  al relatar  algunos ejemplos.

Fred Poeppig comentó en una ocasión que Steiner podía corregir frases sin sentido con sólo ponerlas en práctica. Steiner salió de su atelier buscando a la señorita M. Un vigía rápidamente se acercó a él y le respondió  servicial  por la señorita  buscada: “En un minuto estará aquí”. A  lo cual Steiner sacó su reloj controló el minuto y viendo que nadie había venido, entró nuevamente en su atelier.

Una vez sucedió un atraso ferroviario de manera que el maestro carpintero Carl Liedvogel  *1879 - +1947 y su señora quienes viajaban en el tren de Heidelberg a Karlsruhe notaron que no llegarían a horario a una lección esotérica. El hijo relata que nos podemos imaginar a este carpintero colérico, fogoso en esa situación, ¡hasta podría empujar el vagón desde adentro!
Llegan con media hora de retraso. Las personas estaban sentadas en sumo silencio esperando con Rudolf Steiner. El señor Liedvogel quería empezar a relatar su disculpa, más Steiner dice: “Está bien – nosotros podemos empezar", y dio comienzo a su lección.


Según el señor Rissmann este episodio sucedió en una conferencia para miembros y no en una conferencia pública en Nüremberg. La sala estaba repleta y de acuerdo al horario ya se debiera haber empezado. Había un silencio expectante y Rudolf Steiner ya estaba adelante, sin embargo miraba hacia la entrada y miraba su reloj. Durante un largo tiempo nadie apareció hasta que entró un joven sencillo, algunos amigos le conocían, era un trabajador que no pudo dejar antes su trabajo. No bien Steiner lo divisó, subió al estrado y comenzó con su conferencia.  Rissmann comentó que aunque esperaron un tiempo largo Steiner dijo “Todavía falta uno” hasta que por fin entró el joven zapatero. Este hombre al poco tiempo falleció.

Era tan puntual, relata Else Deutsch, que rayaba en la pedantería. Aparecía 5 minutos antes de la conferencia y su comienzo era en el minuto exacto. Estaba con seguridad atado a su agenda, reuniones, cursos, conferencias... Hasta se decía que algunos integrantes de la recien abierta Escuela Superior Libre para la Ciencia del Espíritu habían sido rechazados, porque llegaron tarde e igual se los dejó acceder a la sala y Steiner dio los motivos: Se tienen opciones, se quiere venir o no se quiere venir, pero de ninguna manera se debe molestar la concentración que tienen los presentes, el que no se ha dado cuenta de ello, demuestra, que para él no ha llegado el momento de trabajar esotericamente.
Annemarie Dubach-Donath
1895 - 1972

Annemarie Dubach-Donath hace recordar que aquellos eran tiempos donde se prestaba atención a la puntualidad, que nosotros fuéramos puntuales en los ensayos, dice. La señora Marie Steiner estaba en este tema completamente desconforme con nosotras y como no había mejoras en esta situación Rudolf Steiner tomó el asunto en sus manos- Teníamos que estar preparadas pues él estaba ya allí al comienzo de los ensayos y esto tenía sus efectos. Una euritmista nuevamente estaba retrasada y por ello quería entrar por la puerta trasera que daba directamente al escenario. Y cuando abrió temerosa la puerta vió que Rudolf Steiner ya estaba en el pasillo. Entonces cerró otra vez la puerta, creyendo que no había sido notada, y esperó un par de minutos. Ella pensó que él entraría en la sala. Y cuando nuevamente con cuidado abrió la puerta - allí apareció de frente el rostro sonriente de Steiner. El se había dado cuenta que ella estaba alli y también la había esperado detrás de la puerta.

lunes, 12 de mayo de 2014

Estan brillando las estrellas...Es noche...

Están brillando las estrellas
Es noche
Se llena de tranquilidad el espacio
Todo calla
Yo siento la tranquilidad
Yo siento el callar
En mi corazón
En mi cabeza
Dios habla
Cristo habla.

A un niño de 10 años,  Johann Nikolaus Nik Ernst Fiechter (Stuttgart 5.4.1914-Arlesheim 6.2.1998), Rudolf Steiner le escribe en Junio de 1924, en una hoja de un recetario, recetario probablemente del instituto médico del Dr. Otto Palmer, estos versos de aquí arriba.
Años después Nik es médico y  el Dr. Nik Fiechter mismo, relata esta escena para una publicación que ha solicitado a todos aquellos que tuvieran un recuerdo de  Rudolf Steiner lo relaten, para que aún las nuevas generaciones sepan de todo su quehacer, aparte del desarrollo de su filosofía, y para saber  algo más de su vida personal y de su relación con las personas de entonces.
Nik escribe que tenía una enfermedad en los ojos y estaba en riesgo de perder la vista cuando su padre lo envía a Dornach para ver a Rudolf Steiner por segunda vez.  Los médicos también habían pedido consejo para esta situación  y  Rudolf Steiner había indicado además  un tratamiento.  Steiner delicado y ya postrado no recibía visitas pero permite que el niño lo vea y conversan.

Steiner le entrega a Nik con sus cálidas palabras una fuerte confianza en aceptar el destino. El niño sana, puede continuar con sus estudios, se recibe de médico, forma una familia y trabaja en Suiza hasta su fallecimiento en Arlesheim en  Febrero de 1998. Y además nos dice que por muchos años olvidó la poesía y al pedido de un recuerdo la tuvo tan presente como cuando la recibió, considerando que debe ser conocida y pueda ayudar  a otro niño en situación semejante.


Relato
Tatiana Schneider

domingo, 11 de mayo de 2014

El primer libro que hayas traducido no servirá para nada...

Una sentencia italiana si mal no recuerdo dice Traduttore, tradittore, lo cual expresa claramente que un traductor es traidor. Se trata de ser lo mas fiel posible y una traducción literal será casi imposible de entender en otra lengua. El alemán escucha a su compadre que le habla pues debe escuchar la frase hasta el final para saber de cual acción se trata, el verbo viene o se completa generalmente al final de la frase. La oración en castellano tiene un sujeto que hace algo y si estamos dialogando ya hablamos por encina o a la vez que el otro aún habla, sin que la persona haya terminado su frase, con la acción tenemos lo más importante y el predicado, dónde o cuándo pasa a segundo plano...por así decirlo hemos perdido el interés, y ya intervenimos con lo nuestro, una cuestión de educación y una cuestión de comprender el pensar en el otro idioma, los pensamientos expresados en el otro lenguaje.

Francisco Schneider fue un activo empresario, después de su etapa como empleado de banco donde leía y escribía bien inglés tanto que ayudaba a su gerente con la correspondencia extranjera, fue fundador y gerente de una empresa alimenticia “FA.NA.CO.A” Fábrica nacional de conservas aperitivas. Cuando en Argentina sólo podía ser nacional una empresa del estado, se tomo la decisión de conservar las siglas. Con el tiempo se borraron los puntos, y el nombre  hasta hoy es Fanacoa, su distintivo era una estrella de siete puntas emergiendo de un círculo.

Francisco Schneider a partir de sus 70 años comenzó su tarea de traductor, se trataba de poner el pensamiento de Rudolf Steiner en castellano, especialmente sus obras escritas. Se editaron en la Editorial Kier, posteriormente en Epidauro Editora, en aquel entonces la editora pertenecía a Weleda Argentina, luego a la Fundación San Rafael. Actualmente es propiedad de la Editorial Antroposófica.

Durante 28 años, Don Francisco como lo llamábamos, dedicaba varias horas diarias a esta tarea de traducción del alemán al castellano, compartiéndola  con su trabajo al aire libre, el cuidando del jardín de su casa. Y dialogando con él al respecto me incitaba a que también yo tomara esa tarea, pues alguien tiene que continuar lo empezado:
Alguna vez tienes que comenzar, el primer libro no servirá para nada, no estarás conforme, pero posteriormente día a día irás mejorando la tarea y nuestro quehacer es  ¡dar  acceso a esa obra tan importante para nuestro tiempo y en castellano!

Actualmente también tengo  mas de 70 años, comprendo mejor sus palabras y hace diez años que suelo ser traductora simultánea en algunos congresos en el Goetheanum, donde la técnica actual permite esta forma simultánea. Y debo decir con la señora Anna Meuss, forma de interpretación, para ser más fidedigna.
Aquí en Buenos Aires también suelo ser intérprete del alemán al castellano de algunos conferencistas que nos visitan y presentan Antroposofía y la obra de Steiner desde su experiencia de vida.




¡Hombre! ¡Usted lee a Steiner!

El destino tiende sus redes y ellas son aquellas relacionadas con Cristo Jesús, quien puede ordenar la trama del telar de la vida de los seres humanos, sí, de la humanidad.

Franz Schneider Seeger
Franz Schneider  viaja a Buenos Aires, deseaba ir a España pero su superior en el Banco donde trabajaba en Stuttgart, le dijo En España no tenemos sucursales pero sí en Argentina y así Franz se embarcó en Hamburgo hacia Buenos Aires.

En Santos sube a bordo una joven con la que hace amistad y ella le relata que en el viaje anterior ella tuvo que descender en Brasil,  mientras otro joven interesante que conoció allí siguió viaje a Buenos Aires. Le dijo que el nombre del joven era Fred Poeppig  y que tal vez por destino se encontrasen y le podría transmitir sus recuerdos.

Franz Schneider trabajaba en la contaduría del Banco, hoy Banco Alemán, en aquel entonces Banco Alemán Trasatlántico y le correspondía revisar las facturas recibidas. Una de ellas le llamó la atención tenía el membrete de Alfred Poeppig , quién vendía al banco un jabón especial para sacar las manchas de tinta de los dedos de los escribientes . En aquel entonces todo empleado escribía con lapicera y tinta en los grandes libros contables.

Fred Poeppig Herwig

Franz escribe al señor Alfred y pregunta  si conoce a  Fred Poeppig. Le responde Fred mismo diciendo que Alfred es su padre y así  los jóvenes acuerdan verse. Fred visita a Franz, quién posteriormente se nacionalizará argentino y se llamará Francisco Schneider,  y al entrar a la habitación donde Franz vive, ve sobre la mesa de luz un libro de Rudolf Steiner y antes del saludo ya expresa con alegre sorpresa : “¡Hombre, usted lee a Steiner.”

Surge así una amistad para toda la vida. Franz se emparentará con Fred al casarse con su hermana Ilse en Pascua de 1924. Y los cuatro, junto a la madre de Ilse, participarán de la Asamblea de Navidad en Dornach en 1923-1924.



Un recuerdo de infancia - La enseñanza en imágenes


Atañe al escritor Volkfried Schuster , quien aunque fue simple obrero en su estadía en Buenos Aires, dio clases a algunos niños de familias alemanas.  De algunos libros  hoy se pueden ver los títulos a través de Amazon.co.uk y tal vez ubicar alguno en anticuarios, bajo libros raros en alemán.
Colección de escritos sobre historia (1978); Sonetos: El camino hacia occidente (1980); Poesías:  El granate del lago Baikal (1981); Preguntas sobre la importancia de Rudolf Steiner y su actuación. Un intento de respuesta (1988).

Ayer recibimos la visita de uno de esos niños  hoy ingeniero, especialista en hélices para la navegación y hasta abuelo...diseñador y profesor de telar manual en Sierra de la Ventana. Y de cometas –los barriletes de papel, ancestrales desde su uso en oriente, que aman los niños en su juego con el viento.

Hablando del señor Schuster,  a quien otro niño le llamó alguna vez “ingeniero Schuster” por su capacidad de inventiva práctica.  Nuestro visitante nos dijo lo siguiente, y ahora lo describo con mis palabras:

 Siempre recuerdo una imagen que usó el señor Schuster en sus clases. Grecia tiene forma de mano y su pueblo tenía la capacidad de dar forma,  de realizar la escultura de una belleza inigualables, habilidad en las proporciones, obra manual por excelencia.
Italia, en cambio tiene forma de bota y aunque también posteriormente ha tenido arquitectos de maravilla y escultores sobresalientes, su mayor desempeño es lo militar, la destreza de sus soldados.  Sus romanos guerreros, hábiles con la espada y el escudo en el ruedo del circo frente a los leones. O en sus luchas entre gladiadores.



Oración al Angel y el Padre Nuestro en traducción de R. Steiner

Oración hacia el Angel.  O Genio Tutelar

Tú mi amigo celestial, mi Angel.
Tú que me has conducido a la tierra,
y me conducirás a través del portal de la muerte,
a la patria espiritual del alma humana.
Tú que conoces los caminos hace milenios,
no dejes de iluminarme, de robustecerme,
de aconsejarme para que pueda surgir
como fortalecido receptáculo del destino,
del entrelazador fuego del destino,
y aprenda a llenarme cada vez mas,
con el sentido de las divinas metas del mundo.
                                                    Rudolf Steiner

Padre Nuestro

Padre que eras, eres  y serás en nuestro más íntimo ser,
Tu ser será exaltado y glorificado en todos nosotros.
Tu reino se amplia en todo lo que hacemos y como nos conducimos.
Tu voluntad la realizamos con el actuar en la vida, como
Tú, O Padre, la has colocado en nuestro ánimo.
El alimento para el espíritu, el pan para la vida,
nos lo ofreces con abundancia
en todos los cambiantes pasajes de nuestra vida.
No permitas que el tentador actúe en nosotros por encima
de la fuerza de nuestra capacidad,
pues no puede haber tentación en Tu Ser.
Y el tentador nos es apariencia y engaño, de lo cual,
Tú, O Padre nos liberas a través de la luz del conocimiento.
Tu fuerza y gloria obra en nosotros en todos los períodos
de los períodos del tiempo. Amén.

 Traducido al alemán y orado por Rudolf Steiner

 Versión castellana J.Wolfram Schneider. 
 Buenos Aires, 1º de Febrero de 2006.